Artwork
La campana de Huesca

La campana de Huesca is an oil painting by the Post-Impressionist artist José Casado del Alisal. It is held in the collection of the Museo del Prado.
About this work
Tema y significado
La pintura representa el momento final de la leyenda medieval de la Campana de Huesca, en el que el rey Ramiro II de Aragón exhibe las cabezas cercenadas de nobles rebeldes dispuestas en forma de campana como advertencia a su corte. Esta iconografía simboliza la autoridad real y el castigo a la traición, un tema extraído de la novela histórica de 1851 La campana de Huesca de Antonio Cánovas del Castillo y del drama de 1837 El rey monje. La obra fue elogiada por su dramática representación de esta escena simbólica y le valió a Casado del Alisal una corona de oro de parte de sus partidarios tras recibir solo una mención honorífica en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1881.
Técnica y estilo
El artista incluso conservó el birrete y la túnica reales utilizados como atrezo para la representación del monarca en la obra final.
La campana de Huesca es una pintura al óleo sobre lienzo ejecutada en 1880, con dimensiones de 356 por 474 cm. Antes de la composición definitiva, José Casado del Alisal produjo una serie de dibujos preparatorios a lápiz y bocetos al óleo, incluyendo estudios individuales de cabezas como el del rey Ramiro II. El artista incluso conservó el birrete y la túnica reales utilizados como atrezo para la representación del monarca en la obra final. Desde el punto de vista estilístico, la pintura fue criticada por su excesiva teatralidad, una cualidad que resultó controvertida durante su exhibición en la Exposición Nacional de Bellas Artes de España de 1881.
Historia y procedencia
La campana de Huesca fue pintada por José Casado del Alisal entre 1879 y 1880 en su estudio en la Academia Española de Bellas Artes de Roma, donde también se encontraba como primer director hasta octubre de 1881. La obra se inspiró en la leyenda de la Campana de Huesca, recogida en la novela histórica de Antonio Cánovas del Castillo publicada en 1851 y en el drama El rey monje de Antonio García Gutiérrez de 1837. Antes de la pintura, el artista realizó varios dibujos a lápiz y bocetos de cabezas, entre ellas la del rey Ramiro II, y guardó en su estudio el birrete y la túnica que aparecen en la representación. La obra obtuvo una mención honorífica en la Exposición Nacional de Bellas Artes de España de 1881 y le fue concedida la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, aunque ya era comendador de número de la Orden de Carlos III. En 1882 el Estado español adquirió la tela mediante una ley de 28 de enero firmada por Alfonso XII, destinando 35.000 pesetas para su compra; fue enviada al Museo del Prado y, posteriormente, expuesta en París en 1889. En 1896 fue depositada en el Museo de Arte Moderno y, en 1921, mediante Real Orden, pasó al Palacio del Senado. Desde 1950 está depositada y expuesta en el Ayuntamiento de Huesca, en el llamado Salón de la Justicia. Tres bocetos de la obra se conservan en el Palacio del Senado, en la Diputación Provincial de Palencia y en el Museo de Huesca.
La campana de Huesca pertenece a la colección del Museo del Prado, donde fue enviada tras la adquisición por parte del Estado español en 1882 por 35.000 pesetas. El 8 de agosto de 1896 fue trasladada al Museo de Arte Moderno de Madrid, y por real orden de 17 de junio de 1921 fue depositada en el Palacio del Senado de España. Desde el 30 de octubre de 1950 el lienzo se encuentra en depósito en el Ayuntamiento de Huesca, donde permanece expuesto en el llamado Salón de la Justicia.
La historia expositiva de la pintura comenzó en la Exposición Nacional de Bellas Artes de España de 1881, donde recibió solo una mención honorífica. Tras su adquisición, Casado del Alisal la exhibió por toda Europa, obteniendo los máximos galardones en las exposiciones estatales de Múnich y Viena, y fue mostrada en la Exposition Universelle de 1889 en París.
Contexto
Pintada en Roma entre 1879 y 1880, la obra extrae su inspiración literaria de la novela histórica de Antonio Cánovas del Castillo de 1851 y, potencialmente, del drama de 1837 de Antonio García Gutiérrez. En su debut en la Exposición Nacional de Bellas Artes de España de 1881, el lienzo enfrentó una dura crítica por su excesiva teatralidad, lo que impidió que obtuviera la codiciada Medalla de Honor a pesar del fuerte apoyo de admiradores como Emilio Castelar.
Aunque el jurado favoreció un proyecto arquitectónico póstumo en su lugar, el Estado adquirió la pintura en 1882 por 35.000 pesetas tras una propuesta parlamentaria. El artista alcanzó posteriormente reconocimiento internacional con la obra en exposiciones de Múnich, Viena y la Exposición Universal de París de 1889. Tras ingresar originalmente en la colección del Museo del Prado, la pintura fue depositada en Huesca en 1950, consolidando su condición de interpretación visual definitiva de la leyenda regional.
Legado
La campana de Huesca se convirtió en un punto de referencia para la práctica de la pintura histórica en la España del siglo XIX tardío. Su dramática representación de la justicia de Ramiro II inspiró a artistas contemporáneos y posteriores a explorar la autoridad regia a través de metáforas visuales simbólicas. La obra fue aclamada en exposiciones por toda Europa, valiendo a Casado del Alisal honores como la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica e influyendo en las políticas estatales de adquisición de obras de tema histórico. Su exhibición pública en Huesca y las reproducciones posteriores consolidaron su reputación como emblema nacional de la narrativa legal y moral.
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